jun 24
        
Grupo Ingeniería Biomédica UVa

Grupo Ingeniería Biomédica UVa. Foto: El Mundo CyL

La aparición del mando a distancia, y su extensión para controlar un sinfín de dispositivos tecnológico más allá de la televisión -para el típico cambio de canales o el volumen sin necesidad de levantarse del sofá- supuso una revolución para los usuarios en lo que a comodidad se refiere.

Pero ese control remoto ya tiene sustituto. Y es, simplemente, el pensamiento.

Como en una película de ciencia ficción, ya se puede encender la tele, el equipo de música, el dvd, el aire acondicionado, la calefacción o las lámparas cuando el cerebro manda una señal de ejecución.

Todo un progreso destinado, sobre todo, a facilitar la vida doméstica a personas con discapacidad, aunque cualquier persona podría utilizarlo en su casa para manejar dispositivos que forman ya parte de la vida cotidiana.

La idea, desarrollada por el grupo de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Valladolid, surgió casi como un juego, pero está destinada a convertirse en una de las herramientas más prácticas para personas con grave discapacidad, física o cognitiva.

Su principal objetivo es, precisamente, simplificar al máximo cualquier actividad que quieran desarrollar dentro de su vivienda. Para ello, el equipo ha creado un sencillo programa de ordenador con un menú principal y diferentes submenús, cuyas opciones se activan cuando el beneficiario se fija en ellas.

Fuente: Innovadores. El Mundo Castilla y León

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feb 18
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Es todavía un terreno virgen en España, pero algunas ciudades, con Málaga a la cabeza, ya están colocando los primeros pilares para construir las urbes del futuro: las smart cities o ciudades inteligentes. Su objetivo es, mediante el uso de tecnologías de vanguardia, conseguir una gestión sostenible de los recursos energéticos y optimizar los costes de los distintos servicios municipales.

El nuevo Fondo Estatal de Inversión Local ofrece una oportunidad de oro a los consistorios interesados en el modelo de las smart cities, ya que las ayudas económicas previstas, que sumarán 5.000 millones de euros, van orientadas a proyectos de carácter tecnológico.

Son proyectos que pueden ir desde modelos de gestión energética como el que promueve Málaga, que le permitirá un ahorro del 20% del consumo de energía y una reducción de 6.000 toneladas de CO2 al año, hasta la implantación de sistemas de información y de comunicaciones para la gestión y el control remoto de servicios urbanos como el alumbrado público, el riego de parques y jardines, el control semafórico o de velocidad de los vehículos.

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