dic 19
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Las áreas urbanas crecen a una velocidad de vértigo. Más de la mitad de la población mundial vive ya en ciudades. La tendencia es incluso más acusada en España donde solo el 20% reside aún en zonas rurales. La avalancha humana hacia las urbes parece irreversible. La previsión que maneja Naciones Unidas señala que el 70% de los seres humanos habitarán en centros urbanos en 2050. Este organismo advierte de que el aumento de la población de las ciudades puede convertirse en un auténtico problema, a no ser que se logre mantener la armonía entre los aspectos espacial, social y ambiental de las localidades, así como entre sus habitantes.

En este nuevo escenario sociológico y demográfico, con claros efectos económicos, políticos y medioambientales, cobra fuerza el concepto de ciudad inteligente. Cómo afrontar el reto de manejar ciudades cada vez más grandes y complejas fue el eje central sobre el que giró un encuentro organizado por El País en colaboración con Ferrovial. A él asistieron el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna; la alcaldesa de Palma de Mallorca, Aina Calvo, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; el vicerrector de Innovación y Nuevas Tecnologías de la Universidad de Alcalá, José Antonio Gutiérrez de Mesa; la responsable de Tecnologías de la Información para el Crecimiento Sostenible de la Unión Europea, Mercé Griera i Fisa; el director de Servicios para Cliente Final de Telefónica I+D, David del Val, y el presidente de Ferrovial, Rafael del Pino.

La teoría dice que una ciudad inteligente es aquella que hace uso de los avances tecnológicos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. La práctica, sin embargo, sugiere que este concepto tiene múltiples matices e interpretaciones. “Una ciudad inteligente es una urbe única que tiene un valor identitario”, según Aina Calvo. “En los tiempos que corren es una ciudad capaz de hacer mucho con menos. Es necesario una buena gestión de los recursos para mantener la calidad de los servicios”, añadió la regidora de Palma de Mallorca.

Iñaki Azkuna advirtió del peligro de simplificar este concepto. Una ciudad inteligente, bajo su prisma, no es Silicon Valley [área de California con alta concentración de empresas tecnológicas] sino aquella donde la inteligencia “se pone al servicio del ciudadano”. El alcalde de Bilbao reflexionó también acerca del necesario equilibrio que deben tener las urbes: “Si tenemos una ciudad para turistas, con un casco histórico precioso, pero con la mayoría de sus barrios destrozados, esa ciudad no sirve para nada. Hay que buscar un equilibrio y las tecnologías de la información deben de estar al servicio de toda la ciudad”.

Alberto Ruiz-Gallardón, por su parte, reivindicó el papel central de las ciudades. En su opinión, la mayor transformación de la última década es el cambio de hegemonía de los Estados a las ciudades. “Estas son las protagonistas del crecimiento económico y de los cambios sociales. No existe ningún Estado capaz de liderar si no tiene espacios urbanos para que ese liderazgo se produzca”, argumentó. El problema que observa el regidor madrileño es que los Estados no han comprendido la profundidad del cambio y la necesidad de potenciar las urbes. “Una ciudad inteligente es aquella que aglutina todas las características asociadas a este cambio organizativo. Desde el punto de vista de las personas, es además una ciudad que se adapta a sus necesidades”, aseguró Gallardón.

En los espacios urbanos del futuro la colaboración público-privada se abre hueco para reducir costes y mejorar la eficiencia. En este nuevo binomio Ferrovial ya tiene experiencia. La compañía española firmó un contrato con el Ayuntamiento de Birmingham en virtud del cual asume la gestión y el mantenimiento de las carreteras y otras infraestructuras públicas de la ciudad británica. El acuerdo supone una inversión de 2.700 millones de libras (3.200 millones de euros) en 25 años y tiene como objetivo mejorar en un 30% la productividad y un 20% la eficiencia.

“Las ciudades las transforman los alcaldes, y las empresas servimos de catalizadores para que se produzcan esos cambios. El sector privado puede ayudar a financiar a los ayuntamientos y también puede contribuir a la gestión de la eficiencia. Las administraciones deben dar un paso adelante aclarando el marco jurídico”, reflexionó Rafael del Pino. La compañía que preside ha alcanzado un acuerdo con el Massachusetts Institute of Technology para impulsar iniciativas de ciudades inteligentes por el que invertirá cinco millones de dólares (3,7 millones de euros) durante los próximos cinco años.

Durante décadas las infraestructuras civiles han solucionado los problemas de las ciudades y ahora parece que llega el momento de que la tecnología digital dote de más eficiencia a las infraestructuras civiles. Pero, ¿cómo aplicar en la práctica los avances tecnológicos? David del Val cree que el concepto de ciudad inteligente hay que circunscribirlo al conocimiento en tiempo real de lo que ocurre en las ciudades, interpretar los datos y dar el mejor servicio a los ciudadanos. “Para saber lo que ocurre en una localidad lo que hacen falta son sensores que puedan medir determinados parámetros (estado del tráfico, concentración de personas…) y enviar esa información a centros de procesamiento de datos. En este sentido, para las empresas de telecomunicaciones en el futuro va a ser más negocio la comunicación entre máquinas que entre personas”, indicó el directivo de Telefónica.

Del Val explicó que también funcionarán como sensores de lo que ocurre en la ciudad los propios teléfonos móviles o la información que intercambian las personas a través de las redes sociales. “Con todos estos instrumentos vamos a ser capaces de tener información en tiempo real que servirá para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos”, aseguró.

En el ámbito universitario también hay proyectos para la ciudad digital del futuro. Un ejemplo es la Universidad de Alcalá. “Es necesario lograr una integración completa entre los sensores que puedan existir en una ciudad inteligente y los sistemas de toma de decisión. La aplicación de la tecnología servirá para lograr mejoras energéticas, ecológicas…”, describió Gutiérrez de Mesa, vicerrector de este centro.

En Bruselas preocupa el futuro de las ciudades y se estudia cómo los avances tecnológicos pueden ayudar a resolver problemas. Mercé Griera, que trabaja para la Comisión Europea, matizó durante el encuentro que una urbe avanzada no es aquella que tiene muchos sensores, sino aquella que utiliza la tecnología con un propósito. “Una ciudad inteligente debe reunir tres características. En primer lugar, contar con un líder, un alcalde innovador y valiente que se atreva a tomar decisiones que a veces no sean muy populares. El segundo rasgo es que esta localidad no dependa solo del poder político, sino que exista un consenso, un acuerdo de colaboración, entre el sector público y el privado. El tercer elemento para desarrollar una ciudad con este perfil es que sus ciudadanos estén entusiasmados con el proyecto y lo respalden”, señaló la responsable de Tecnologías de la Información para el Crecimiento Sostenible.

Los expertos coinciden en que uno de los retos de la ciudad del futuro será aligerar la burocracia y aumentar la transparencia en la toma de decisiones. “Debemos tener una gestión transparente, que dé garantías jurídicas en la concesión de licencias”, señaló Calvo. “Cuanta más estructura generamos peor nos va. Es cierto que muchas veces las administraciones locales asumimos competencias que no son nuestras, pero también debemos entonar el mea culpa porque muchas veces somos los propios ayuntamientos los que gestionamos de más o duplicamos servicios”, añadió. Para la alcaldesa de Palma de Mallorca otro de los aspectos clave será el civismo. “Es importante recuperar el sentido de pertenencia, hacer corresponsables a los ciudadanos y alentar el cumplimiento de las reglas del juego”, comentó Calvo.

El alcalde de Madrid recordó que una ciudad inteligente debe reunir tres características: inmediatez, eficacia y transparencia. “Debemos ser proactivos y anticiparnos a las necesidades de información. Además, tenemos que acabar con los vicios del monopolio de la información y liderar la toma de decisiones”, describió Gallardón.

Rafael del Pino insistió en que uno de los aspectos más importantes es la competitividad del territorio. “Debemos pensar en cómo hacer de España y de sus ciudades un destino atractivo donde invertir, en el que la gente con ideas desee instalarse aquí. Para lograr este objetivo es importante tener una administración eficaz. El territorio debe ser competitivo porque es eficaz y porque es barato”, explicó. -

Fuente: El País

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jul 15
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Los ayuntamientos de Palencia y Valladolid han firmado este miércoles su integración en la iniciativa europea denominada Smart City -ciudad inteligente- que conllevará la presentación de proyectos conjuntos centrados en aspecto como la eficiencia energética, el apoyo a la implantación del coche eléctrico y la mejora de la atención al ciudadano mediante las nuevas tecnologías.

Las ciudades castellanos y leonesas forman el tercer grupo de capitales que se integran en la red, que en España ya cuenta con la participación de Málaga y Santander. El proyecto, que será dinamizado por la Fundación Cartif, fija como horizonte temporal el año 2020. Además, participan otras instituciones y empresas como el Ente Regional de la Energía, GMV Sistemas, Acciona Infraestructuras, Iberdrola, Telefónica I+D y Grupo Lince Asprona.

El proyecto, como ha explicado el director general de la Fundación Cartif, José Ramón Perán, trata de aplicar a una población lo mayor posible “todas las innovaciones de ciencia y tecnología que ya están presentes desde un punto de vista científico pero no se han implantado”. Perán ha puesto como ejemplo de los proyectos que pueden desarrollar Valladolid y Palencia el denominado ‘Smart Grid’, que consiste en la gestión de la energía eléctrica con una red inteligente de contadores que discriminen los distintos usos. De hecho, este tipo de elementos están preparados para adaptarse a los enchufes de los coches eléctricos cuando se cuente con los postes de recarga. De hecho, tanto Valladolid como Palencia trabajan en el convenio que facilitará la instalación de 40 puntos de carga en ambas ciudades y en el que también participan empresas como Iberdrola. No obstante, la no presencia de Renault en la firma del convenio que ha tenido lugar este miércoles en el Ayuntamiento de la capital autonómica llevó a Perán y al alcalde de Palencia, Heliodoro Gallego, a aseverar que trabajarán para que la compañía automovilísitca tome parte en los proyectos ‘Smart’. Además, Perán ha hablado de posibles planes relacionados con las comunicaciones en el hogar digital, la eficiencia energética en edificios singulares “que no se puedan modificar estructuralmente, sino que se cambia la red de servicio sin alterar”, el tratamiento de aguas residuales “para obtener el reciclaje del mayor número posible de productos” o la organización del tráfico para que sea más eficiente.

Tanto el alcalde vallisoletano, Francisco Javier León de la Riva (PP), como el palentino Heliodoro Gallego (PSOE) han coincidido en destacar que, por encima de las diferencias políticas y de los “prejuicios” entre ciudades vecinas, se debe trabajar “en el mismo sentido” para favorecer a los más de 400.000 ciudadanos que viven en las dos urbes. El primer edil de Valladolid ha destacado que ambas capitales tienen en su entorno “un número suficientemente amplio de agentes” empresariales que pueden participar en proyectos de la iniciativa Smart y situó a las compañías como “protagonistas” pues “hacen que el mundo avance”. Por su parte, Gallego ha incidido en que ambos consistorios quieren aprovechar los últimos avances para favorecer la calidad de vida de los ciudadanos y mejorar los servicios que se prestan a ellos mediante las nuevas tecnologías. “No es un mero ejercicio dialéctico o una idea que no se va a transformar en realidad. Es toda una apuesta de futuro”, ha subrayado. A juicio del regidor socialista las capitales deben “aprovechar todas las oportunidades que se presenten en el horizonte” ya que las que no lo hagan, ha considerado, “perderán el tren del futuro”.

Apoyo de la UE El SET-PLAN (Plan Estratégico Tecnológico de la Energía en Europa) y la recientemente creada PPP (Partenariado Público Privado) denominado Future Internet constituyen las principales referencias a tener en cuenta en esta iniciativa, que cuenta con el apoyo de la Unión Europea. La iniciativa Smart City Valladolid-Palencia pretende también potenciar la proyección internacional, la mayor cooperación entre agentes, el mejor servicio y la mayor satisfacción del ciudadano, la innovación para la mejora de los servicios prestados y de la imagen, y en términos generales se dirige a garantizar la sostenibilidad en la evolución a la ciudad del futuro. Su éxito, han apuntado fuentes del Ayuntamiento de Valladolid, depende del compromiso a adoptar por parte de los diferentes agentes económicos y sociales del entorno municipal como empresas, asociaciones, centros de investigación y de conocimiento, instituciones públicas, entre otros.

Fuente: elmundo.es

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feb 18
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Es todavía un terreno virgen en España, pero algunas ciudades, con Málaga a la cabeza, ya están colocando los primeros pilares para construir las urbes del futuro: las smart cities o ciudades inteligentes. Su objetivo es, mediante el uso de tecnologías de vanguardia, conseguir una gestión sostenible de los recursos energéticos y optimizar los costes de los distintos servicios municipales.

El nuevo Fondo Estatal de Inversión Local ofrece una oportunidad de oro a los consistorios interesados en el modelo de las smart cities, ya que las ayudas económicas previstas, que sumarán 5.000 millones de euros, van orientadas a proyectos de carácter tecnológico.

Son proyectos que pueden ir desde modelos de gestión energética como el que promueve Málaga, que le permitirá un ahorro del 20% del consumo de energía y una reducción de 6.000 toneladas de CO2 al año, hasta la implantación de sistemas de información y de comunicaciones para la gestión y el control remoto de servicios urbanos como el alumbrado público, el riego de parques y jardines, el control semafórico o de velocidad de los vehículos.

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ene 29
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Si el cine, desde Metrópolis a Blade Runner, fue el primero en imaginar el futuro, los arquitectos, ingenieros e investigadores se han encargado de añadir pragmatismo al asunto. Nadie lo duda, la tecnología estará en el centro de las ciudades del mañana. Pero habrá que esperar 30, 50 o más años para pilotar coches voladores, habitar edificios flotantes o ver a androides deambular por la calle.

Los últimos proyectos para diseñar la urbe del siglo XXII, a cargo de IBM, Cisco y el MIT, tienen más de realismo que de ciencia ficción. La mayoría apunta a dos grandes objetivos: conseguir ciudades ecoeficientes en consumo de agua, electricidad y otros recursos, y dotar de inteligencia a todo lo que nos rodea (edificios, coches, objetos…).

IBM ya prueba en una docena de lugares, desde Nueva York a Hangzhou (China), estas ideas. En Malta, la compañía diseña una red inteligente de abastecimiento de agua y electricidad. Instalarán 250.000 lectores integrados con programas de análisis en tiempo real para detectar y prevenir fugas de agua y energía. Estará listo en 2012 y convertirá al país en el primero con un sistema capaz de ahorrar y administrar recursos de forma automatizada.

“La clave está en unir la infraestructura física a la tecnológica para obtener información en tiempo real y actuar sobre ella, anticiparse”, explica Elisa Martín Garijo, directora de innovación de IBM España y una de las responsables de la iniciativa de Malta. La empresa está aplicando el mismo concepto para prevenir crímenes en Nueva York y reducir el tráfico en Estocolmo. Es el inicio de la urbe del futuro.

Menos delincuencia en NY

Incluso con 3.000 policías menos, la tasa de crimen en Nueva York se ha reducido un 20% desde 2002. El motivo apunta a una mezcla de aplicaciones predictivas, sensores de vigilancia ubicuos y automatización. En poco tiempo, una cámara podrá captar una imagen sospechosa, un ordenador la analizará y transmitirá la señal con coordenadas de posicionamiento al teléfono inteligente del policía más cercano. Todo en segundos. La probabilidad de evitar un crimen o salvar una vida se multiplica. Así funcionarán las ciudades del futuro.

Al menos ésta es la visión de IBM, una de las tecnológicas que compiten con HP, Cisco, Microsoft y centros como el MIT y decenas de universidades en diseñar las nuevas urbes.

La ciudad del futuro será un floreciente negocio. Construir infraestructuras desde cero o dotar de inteligencia a las ya existentes moverá, según IDC, 122.000 millones de dólares en los dos próximos años.

“El gran cambio será la re-información, cómo podemos introducir datos en cualquier elemento que hoy vemos en la calle, desde un contenedor a una fachada”, asegura el arquitecto Vicente Guallart, director del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC). Es la llamada “Internet de las cosas”, conectar máquinas entre sí para que se comuniquen de forma autónoma. Junto con HP, el IAAC organizó recientemente un concurso mundial para diseñar ciudades autosuficientes. Recibieron más de 700 propuestas de 116 países.

El arquitecto ruso Victor Kirillow logró una mención de honor por su concepto Sky City, una megaestructura vertical que alberga en su interior cientos de pequeñas viviendas a las que se accede en vehículos voladores. “El crecimiento horizontal es ineficiente, por el ingente gasto de recursos. Algunos prototipos demuestran que la opción de crecer en vertical es posible”, dice Guallart.

Uno de los dos proyectos ganadores, de los americanos Rychiee Espinosa y Seth McDowell, propone un modelo aún más arriesgado: crear espacios urbanos sobre el agua, utilizando ésta para generar energía limpia con la que propulsar el transporte público.

Los expertos sostienen que las casas solares y las poblaciones de emisiones cero serán la norma dentro de unos años.

El proyecto de Masdar City es uno de los más ambiciosos en este sentido. Una metrópoli de 600 hectáreas en mitad del desierto, a menos de 20 kilómetros de Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), que albergará a 50.000 habitantes, pero no tendrá ni un solo coche ni emitirá CO2. Toda la energía consumida será renovable, solar o eólica. “El transporte circulará mediante un sistema magnético. Será un referente que demuestre la viabilidad de estas ciudades”, dice Guallart. El proyecto estará listo, aseguran, en 2016.

En España, Málaga será el primer lugar donde se pruebe a gran escala la viabilidad de sistemas energéticos inteligentes. Endesa, junto con empresas como IBM, Telvent y Neo Metrics, invertirá 31 millones de euros durante cuatro años en desplegar contadores inteligentes y sistemas de análisis para reducir un 20% las emisiones de CO2.

Además de edificios ecológicos, sistemas inteligentes y espacios sostenibles, habrá nuevos habitantes: robots urbanos. La Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) acaba de finalizar con éxito su participación en el proyecto europeo Urus para crear una red de robots interconectados, totalmente autónomos, capaces de desempeñar tareas sencillas, como limpieza de áreas públicas.

“Dentro de 10 años o menos veremos androides en sitios cerrados, como museos, para orientar a los visitantes. Habrá que esperar tal vez 50 años para verlos en plena calle, en zonas abiertas, haciendo de vigilantes o guías turísticos”, señala Alberto Sanfeliu, profesor de Ciencia Computacional de la UPC.

Con un presupuesto de 2,6 millones de euros y participación, entre otros, de la Universidad de Surrey (Reino Unido), la Universidad de Zaragoza y Telefónica I+D, los investigadores han creado ochos robots, dos de ellos humanoides, capaces de deambular a su aire sin ninguna ayuda. “A medida que van caminando, construyen y almacenan los mapas de su entorno”, explica Sanfeliu. “El mayor obstáculo es cultural, de aceptación por parte de las personas, y legislativo. Muchas capitales todavía no permiten el funcionamiento de máquinas autónomas”.

El SENSEable City Lab del MIT ha desarrollado Aida, un busto robótico hablante adherido al salpicadero de los coches. En conexión con los sensores del automóvil y los desplegados por el terreno, sabe dónde estamos y qué ruta seguimos, y es capaz de sugerir alternativas y lugares para visitar.

Sin gasolineras

La idea bebe del trabajo desarrollado por William J. Mitchell, uno de los visionarios más prestigiosos en nuevos conceptos de movilidad en las urbes del mañana. Según Mitchell y sus investigadores, dentro de unos años veremos en las ciudades estaciones de recarga auto-gestionadas con pequeñas motos y coches eléctricos listos para conducir y ser aparcados en cualquier esquina, algo similar a los programas de alquiler de bicicletas.

“Estamos trabajando en baterías de litio para que estos coches puedan recorrer una distancia como de Santander a Madrid sin necesidad de repostar”, dice Martin Garijo, de IBM. En la ciudad del futuro no hay gasolineras.

Songdo, la ciudad de 2015

Ocupa seis kilómetros cuadrados y ha sido construida desde cero ganando terreno al mar. Se llama Songdo International Business District y será la primera ciudad inteligente en Corea del Sur y una de las primeras del mundo.

Así lo asegura Cisco, la compañía tecnológica contratada por los promotores del proyecto para inundar cada edificio, objeto y esquina de sensores, fibra óptica y líneas de comunicación. Una sala central de operaciones será el cerebro de una urbe por la que “correrá la información”, dice la compañía.

Se trata de una “ciudad ubicua”, donde todos los sistemas tecnológicos de tráfico, edificios, hospitales… estarán conectados entre sí. Situada a las afueras de Incheon, a 60 kilómetros al oeste de Seúl, Songdo será oficialmente una realidad en 2015. Tendrá rascacielos inteligentes, viviendas ecológicas y un enorme parque inspirado en el Central Park de Manhattan. El 40% de los edificios serán certificados como verdes. La ciudad emitirá un tercio menos de CO2 en comparación con otras grandes localidades.

Frente al modelo de IBM, de dotar de inteligencia a las infraestructuras ya existentes, Cisco apuesta por construirlas de cero.

La compañía piensa replicar la experiencia de Songdo para ayudar a construir 20 nuevas metrópolis del futuro, muchas en países emergentes. Quizá el mundo soñado en Blade Runner, en lugar de en el futurista Los Ángeles, lo veremos algún día en un punto perdido de Asia.

Farolas que alumbran según la gente

En una smart city, hasta las farolas de la calle serán inteligentes. Es la hipótesis con la que juegan Endesa y un consorcio de 12 empresas y varios organismos, entre ellos la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), que trabajan en conseguir una red de alumbrado autónoma, ecoeficiente y capaz de informar de su entorno.

Además de autorregular el encendido y la intensidad de la luz en función de la hora del día o el número de peatones -lo que reduce el gasto energético-, las farolas informarán de la humedad, temperatura y contaminación exterior, e incluso del ruido y las vibraciones.

El proyecto Siiur está en prueba desde octubre en el distrito 22@ de Barcelona. De momento, se han desplegado 12 farolas interconectadas mediante sensores. Éstas se comunican con un armario a pie de calle que, a través de Internet, envía señales a la estación central. “El objetivo es integrar infraestructuras urbanas, tecnologías y telecomunicaciones para crear un smart grid”, dice Pedro Díaz, directivo de Endesa.

Dentro de unos años, cualquier objeto equipado con un sensor (contenedores, vehículos, edificios…) podrá conectarse a este tipo de redes y enviar información al instante. La ciudad en tiempo real.

Fuente: elPais.com

Me da la sensación de que estamos en una época de Limbo, entre un mundo que ya no existe y otro que no acaba de nacer…
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