nov 12
        

En un momento como este, en el que el sector inmobiliario tiene que redefinir su estrategia para los próximos años, tiene que hacerlo en un nuevo escenario definido por normativas, como el reciente Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) y el Nuevo Código Técnico de Edificación (CTE), que disponen medidas relativas a eficiencia energética en las nuevas construcciones.

El 40% del consumo energético mundial se estima que es por cuenta de la luz eléctrica, la calefacción, el aire acondicionado y otras cargas conectadas a los edificios. Este es un dato que debe animar, por sí mismo, a buscar fórmulas que fomenten la eficiencia energética, ya que supone el 21% de las emisiones a la atmósfera que provocan el efecto invernadero.

Hasta ahora, los constructores han abordado los nuevos edificios concibiéndolos, en el 97% de los casos, en base a criterios como el uso de materiales más eficientes en la edificación, la incorporación de energías renovables, el aprovechamiento energético del entorno natural, o la elección de sistemas de climatización e iluminación que generen un menor consumo. Pero teniendo en cuenta que los edificios con gestión y control de consumos a través de sistemas automatizados pueden ahorrar hasta un 30% de los consumos eléctricos, es el momento de plantearse actuaciones orientadas en este sentido.

Ahora comienza a incluirse en la planificación de las nuevas construcciones eficientes un nuevo elemento, la tecnología, que hasta ahora estaba presente a través de las redes IP pero de la que no se ha explotado todo su potencial en este campo. Y es que a través las redes de comunicación no sólo se transmiten la voz y los datos, sino que son perfectamente capaces de gestionar y controlar las automatizaciones de un edificio, tanto en local como en remoto.

La integración de automatización y redes IP a través de plataformas de gestión energética, regula numerosas variables de los sistemas de iluminación y climatización proporcionando informes detallados de incidencias y consumos. Esto reduce de forma importante la intensidad energética y ayuda al cumplimiento de la normativa con una visión a largo plazo que beneficia a empresarios e inquilinos.

La comprensión de que la tecnología es parte constitutiva de los edificios permitirá, en un futuro cercano, generar un importante valor añadido en las construcciones, ayudará a redefinir el sector inmobiliario y contribuirá, además, a que el futuro de las ciudades sea más sostenible y amigable.

Tona Torres. Directora de Desarrollo de Negocio de la Línea Connected Building de Unitronics

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nov 03
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Cerca del 25 por ciento de la población española es mayor de 55 años. Para 2050, se espera que unos 2.000 millones de personas en el mundo tengan más de 60 años, una situación que puede convertirse en un problema social cuando cada vez los trabajadores pasan más tiempo en el trabajo que en casa, y tienen, por tanto, menos tiempo para sus mayores.

Según el estudio «Philips Index: Bienestar y Salud en España 2010», el 80 por ciento de la población cree que los avances tecnológicos cambiarán sus hogares radicalmente en los próximos 10 años y el 58 por ciento considera que la tecnología médica le evitará problemas de salud cuando envejezca. Estos datos no han pasado desapercibidos para las empresas españolas, que llevan años diseñando un plan maestro que permita a los mayores conservar al máximo su independencia sin renunciar a la calidad de vida.

Alternativas
Entre las alternativas destaca crear apartamentos exclusivos para mayores, donde puedan vivir con independencia y gestionar el autocuidado de su salud. Los expertos coinciden en dar tres claves para estas «casas del futuro»: domótica, teleasistencia y nuevas tecnologías del campo de la salud. «En la actualidad, los sistemas más básicos de domótica orientados al campo de la salud consisten en alarmas accionadas por el propio usuario que avisan de las urgencias a empresas y centros de asistencia», explica el director del Gabinete Técnico del Colegio de Aparejadores de Madrid, Javier Méndez.
«Los más sofisticados –prosigue– incluyen sensores capaces de detectar el movimiento, la respiración o el ritmo cardíaco. Los sensores de última generación pueden incluso detectar una caída. Los de la próxima generación podrán también registrar datos de la persona, a modo de chequeo médico, y enviar los datos periódicamente a su centro de salud para monitorizarlos».
El problema es que se necesitan ciertos conocimientos de informática para manejar una casa inteligente y que no acabe siendo al revés, como ocurre con la cocina ultramoderna de los americanos en la película «Las que tienen que servir» (1967).
Para Carmen Lastres, gestora de proyectos de investigación del Centro de Domótica Integral de la Universidad Politécnica de Madrid, la solución estaría en crear un entorno virtual más intuitivo, que sincronice las acciones con los resultados y además se adapte a las características de cada usuario, todo ello sin necesidad de tener un título de Ingeniería Informática.
En este tipo de respuestas, que se en-globan dentro del innovador concepto «diseño para todos», ha trabajado en los últimos tres años un equipo de investigadores, especialistas en accesibilidad e inteligencia artificial de cuatro países europeos, España entre ellos.
Su fruto es el proyecto «i2Home», responsable de un software que conecta y unifica el control de todos los aparatos y sistemas presentes en el hogar.

Para mayores con Alzhéimer
«Se han creado cuatro mandos basados en la voz, el móvil y la televisión: uno para personas con envejecimiento normal, otro para mayores con alzhéimer de leve a moderado, otro para jóvenes con deterioro cognitivo por un accidente y otro para personas con mala visión», explica Eduardo Carrasco, responsable de Tecnologías Asistidas de Vicomtech-IK4, empresa española que ha participado en el proyecto, que se espera salga al mercado antes de 2014.
También hay proyectos en marcha para el desarrollo de la telemedicina o medicina a distancia en España, un concepto poco conocido hasta ahora, pero que será «muy habitual en los próximos años, porque permitirá que, tanto los mayores como las personas dependientes con un grado de movilidad moderado, puedan permanecer en sus hogares y las residencias se destinen a personas con grandes dependencias o problemas de salud graves», pronostica el vicepresidente de la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica (Seeic), Antonio Abella.
Este avance será posible gracias a que la telemedicina permitirá «disminuir los desplazamientos al centro de salud, recibir ayuda más rápido, en caso de necesitarse, mantener una mejor autonomía y un incremento en la capacidad de elección».
Para alcanzar estas metas trabaja la división de Cuidado de la Salud de la compañía Philips desde dos iniciativas: «Motiva» y «Lifeline».

Viviendas inteligentes para personas mayores

Viviendas inteligentes para personas mayores

La primera es una plataforma interactiva de atención sanitaria que conecta a pacientes con enfermedades crónicas con los profesionales sanitarios a través de la televisión y una conexión a internet de banda ancha, según explica Ignacio Ayerdi, director general de Philips Cuidado de la Salud. La segunda propuesta consiste en un dispositivo que permite al paciente ser atendido simplemente pulsando un botón con el que avisa a los servicios de emergencia, añade.

A la hora de pensar en el diseño de viviendas para ancianos las normas están muy claras. Según la decana del Colegio de Arquitectos de Madrid, Paloma Sobrini, «la legislación vigente fija tanto el ancho de los pasillos –que tiene que ser suficiente para permitir el giro de una silla de ruedas– como el diseño de las puertas, que se podrán abrir con una sola mano y ser correderas en estancias como el aseo».
«Está regulado el desnivel de las rampas, el material antideslizante del que deben estar hechas, los lugares que tienen que contar con asideros y hasta la altura de los cajones», señala la representante de los arquitectos, un colectivo que propone también utilizar los contrastes de colores y texturas para que sea más fácil diferenciar los límites de cada objeto o habitación.
Sobre su ubicación, Sobrini dice «que se tiende a desarrollar hogares asistidos, que sumen a una accesibilidad perfecta servicios comunes, como lavanderías, comedores o centros de salud», convirtiendo a estos espacios en «una especie de ciudad universitaria para personas en la tercera edad», añade.

Fuente: Diario La Razón

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