jul 15

El Deimos-1 es un pequeño satélite de observación de la Tierra, de unos 90 kilos y con seis cámaras a bordo para fotografiar el territorio de cualquier parte del mundo. Se considera pionero porque es un desarrollo de una empresa privada española que lo ha diseñado para explotar comercialmente sus datos, un tipo de actividad económica todavía muy poco extendida en el mundo. Deimos Imaging tiene previsto empezar a recibir imágenes de su satélite el mes que viene, pero antes hay que ponerlo en el espacio. La fecha prevista para el lanzamiento, desde la base rusa de Baikonur (Kazajstán) y con un cohete ucranio Dneper, está prevista para el próximo día 25, pero no se descarta un retraso de tres días, hasta el 28. “El satélite está en la sala de integración, en Baikonur, listo para montarlo en el cohete en las próximas horas”, ha comentado el astronauta español Pedro Duque, director de Deimos Imaging.

En el cohete se lanzan a la vez varios satélites: el Deimos 1, otro sistema de observación de la Tierra, de Dubai, algo mayor, así como uno británico muy similar al español (prácticamente un duplicado del Deimos-1 que ha hecho la empresa SSTL, a la que se ha encargado la fabricación), y tres microsatélites (uno del INTA, de demostración de tecnologías, y dos de radioaficionados).

Es novedoso el hecho de que una empresa privada se embarque en un proyecto espacial como Deimos-1, desde el diseño y desarrollo del satélite hasta la configuración de todo el sistema comercial. “Queremos proporcionar a los clientes no sólo imágenes, sino información directamente útil sobre, por ejemplo, las necesidades de nutrientes y de agua de los cultivos, indicando al agricultor cuándo, dónde y cuánto abonar”, ha explicado Duque. “También podremos proporcionar datos acerca de incendios forestales o de la cobertura vegetal del territorio y su degradación”. Para él son especialmente interesantes las repercusiones positivas para el medio ambiente que puede proporcionar el Deimos-1, desde esa reducción del abonado o la optimización del riego para evitar el derroche de agua, hasta el control de la deforestación o la vigilancia de vertidos contaminantes.

“Hace 40 años, cuando el hombre llegó a la Luna, había mucha ilusión pensando que se iba a revolucionarlo todo”, ha comentado Duque a propósito del 40 aniversario (el día 16 de julio) del lanzamiento del Apollo 11. “Realmente, hoy en día todo el mundo esta informado inmediatamente de lo que ocurre en todo el mundo gracias a los satélites de telecomunicaciones, que han sido una revolución; y mucha gente lleva en el bolsillo un recetor espacial, un sistema de localización por satélite, con el que viajamos sin perder tiempo en buscar a dónde vamos. Pero la revolución actual es la de las aplicaciones de observación de la Tierra: sólo desde el espacio se puede observar todo el planeta, por ejemplo los parámetros del cambio climático, o la vigilancia medioambiental. También es una revolución para la agricultura, porque puede ayudar mucho a mejorar la rentabilidad de los cultivos”.

El Deimos-1 estará en órbita a 680 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre, sobrevolando los polos, e irá tomando imágenes en el rango visible y en infrarrojo, de una franja de la Tierra de unos 600 kilómetros de ancho, con una resolución de de hasta 20 metros. “Está pensado para ser útil para la parcela española normal. No es un satélite espía diseñado ver la matrícula de los vehículos del enemigo, sino para aplicaciones de observación de la Tierra”, comenta Duque. Las instituciones como la UE, a través de la Agencia Europea del Espacio (ESA), están ya en la cartera de clientes de Deimos Imaging, pero la empresa cuenta con que su producto, los informes que sus expertos pueden elaborar a partir de las imágenes del satélite y de modo casi inmediato, sirvan también a muchos agricultores privados, además de organismos como municipios, comunidades autónomas y otros organismos.

“Nuestro sistema de observación de la Tierra incluye, además del satélite, la estación de seguimiento y todo el grupo de expertos, en colaboración con el Laboratorio de Teledetección de la Universidad de Valladolid, capaces de preparar los informes requeridos por cada cliente a partir de las imágenes del Deimos-1“, explica Duque. En Francia, por ejemplo, centenares de miles de hectáreas de cultivo están siendo explotadas con provecho gracias a la información de satélites, destaca este ingeniero espacial. Si los fertilizantes suponen un porcentaje significativo del coste de la cosecha y se pueden reducir en un 50%, la rentabilidad económica del servicio del satélite es obvia, añade.

El centro de control del Deimos-1 está en ubicado Boecillo, dado que el proyecto cuenta con la colaboración de la Junta de Castilla y León, cuyo consejero de Economía y Empleo, Tomás Villanueva, ha acompañado hoy a Duque y a Javier Martínez de Irujo (presidente de Deimos Imaging) en la presentación del nuevo satélite. El coste del proyecto, financiado enteramente por la empresa, asciende a 30,5 millones de euros, pero ha contado con ayudas de las administraciones públicas para la fase de investigación y desarrollo. El satélite está diseñado para tener una vida útil mínima de unos cinco años.

Fuente: El País

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